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jueves, 29 de agosto de 2013

VACACIONES

VACACIONES Eran las tres de la tarde, las niñas jugaban en la mitad de la calle, mientras Yalena sentada en una mecedora esperaba la llegada de su tía, después se iría con ella a pasar sus vacaciones en la nueva casa donde se mudaron sus primos, su madre Yesenia aun estaba terminando de organizarle la ropa cuando escuchó la voz de su hermana Marina. Yesenia salió del cuarto y saludó a Marina, se abrazaron y por un momento las confundió, su madre y su tía son hermanas gemela. Ambas, con su cabello largo, liso y negro, ojos pequeños y color café, estatura media, delgada, con un color de piel trigueño. Yalena como era hija única ya se pintaba jugueteando con sus primas, y la estadía en casa de su tía iba a ser un descanso para Yesenia, porque Yalena era una niña que hacía por dos, quien no la conozca que la compre, le decía su madre porque a pesar de tener un rostro casi angelical, con unas pequitas en sus mejillas que resaltaban en su piel blanca, con cabello rubio y corto y de una contextura delgada, pensaría las personas que la ven que no mata ni una mosca. Atendiendo las recomendaciones de su hermana Yesenia, se marcharon con su sobrina a la nueva casa, Candy y Sandy esperaban a su prima. En la casa azul de ventanas blancas es donde vivimos tus primas y yo; le dijo su tía Yalena. Candy y Sandy eran mellitas y como ya saben ellas no son iguales, una flaca y la otra gorda, una más alta que la otra, una la nariz grande y la otra de nariz pequeña, lo que sí tenían igual era el color de piel, blanquitas como el algodón y de anteojos porque ambas tenían problemas en la visión, tan solo se llevaban unos meses de nacida con su prima Yalena, las tres tenían 10 años y eran un tanto ocurrente la forma de divertirse. Se hicieron las 6 de la tarde y quedaban a cargo de Juana la señora que las cuidaba porque marina trabajaba de noche, las mellitas la apodaron Juana la loca, y es que la señora flaca y desgarbada tenia la apariencia de una persona que se quedo atrapada en el pasado, vestida de manera anticuada y a veces hablaba sola. Las niñas solo se burlaban de ella, mas cuando llegaba la noche en que Juana les decía no jueguen de noche por que les va a salir el coco. El sector de la nueva vivienda era tranquilo y tenían muchos árboles frondosos de frutas, jugaban con las vecinitas de vez en cuando pero ellas preferían hacerles bromas pesadas a las podres amiguitas, le prendieron un mechón de cabello mientras jugaban a la cocinita, motivo para que les quitaran el hablar. Así que solo andaban las tres mosqueteras así se decían ellas mismas, manejaban bicicletas pero no tardaron en desobedecerle a Juana quien les pidió que solo hicieran por la calle donde vivían y emocionadas haciendo carreras fuera de un sector solitario y unos chicos más grande le arrebataron a la flaca Candy la bicicleta, cuando por un descuido tropezó con una piedra y las tres regresaron cabizbajas Candy venia en barra en la bicicleta de Yalena, porque Sandy se quejaba de estar cansada como para llevar el peso de su hermana, la niñera solo les dijo eso les pasa por no obedecer. Al día siguiente marina estaba molesta por lo ocurrido pero su cansancio era más grande, y decidió dormir pidiéndole a Juana que se encargara de ellas para que no hicieran ruido. Ya sin bicicletas las primitas salían a jugar con su pelota a futbol, juego que le gustaba a Sandy que era una niña muy basta y aprovechaba para dar empujones o patadas. En el colegio le habían llamado la atención por el hecho de ser tan rudas con sus compañeritas pero Sandy se le olvidaba los regaños de marina y volvía a ser tan pesada. En las vacaciones pasadas las primas estuvieron en la casa de la abuela, y desafortunadamente las tres terminaron con las barbillas partidas, intentaron saltar de un muro a otro agarradas de la mano y Yalena perdió el equilibrio y al pavimento fueron a dar, tremendo susto que se llevo la señora manuela que llamo a sus hijas alegando ella estaba muy vieja para tener ese trote. Y es que Yalena, Candy y Sandy hacían cada travesura, y ya sus familiares estaban acostumbrados. Faltando pocos días para que se terminaran las vacaciones, ellas le insistieron a Marina que las llevara a un piscinazo, pero ella les dijo que otro día por que el sol aun no asomaba y parecía que iba a llover. Yalena se le ocurrió sacar el enorme espejo de la casa para al patio, lo pusieron boca arriba y empezaron a juguetear y a danzar alrededor del espejo que salga el sol ¡que salga el sol! pero con tan mala suerte que candy tropezó y cayó encima de Sandy y ella encima de Yalena y como ficha de domino cayeron encima del espejo ¡crack!, fue el ruido que se escucho cuando marina salió al patio y observo aquella escena, el espejo todo partido y ellas blancas como un papel no supieron que decir. Marina y su hermana Yesenia siempre tuvieron buen gusto en cuanto a la ropa, y en su modo de vivir, y en sus casas tenían cuadros, porcelanas y adornos que traían de cada viaje que hacían cuando eran solteras. Después de ese disgusto marina les prohibió a sus hijas y a sus sobrinas no coger nada de valor de la casa. Faltaban unos minutos para la una de la mañana y Juana hacia unas hora había mandado a las chiquillas a dormir, cuando de pronto escucharon un ruido a las afueras de su casa, cada una alerto a la otra, salieron del cuarto sin encender las lámparas y escucharon los ronquidos de Juana y en un momento dejaron de escucharlo, la llamaron pero ella no respondió fue cuando yalena encendió la lámpara de la sala y vieron las escena, Juana estaba amarrada de pies y manos con un pañuelo en la boca atado a su nuca con una cuerda, fue cuando dos hombres morenos con ropa negra dijeron con la mirada que no hicieran ruido solo les despepitaron los ojos y se pusieron un dedo en la boca en señal de silencio, las niñas asustadas vieron como ellos entraban en los cuartos y saqueaban las cosas finas que Marina con tanto esfuerzo había comprado para de corar su casa, candelabros, joyas, utensilios de plata, fueron las cosas que los dos hombres metían en los 3 maletines negros, fueron unos minutos que parecían horas, de pronto escucharon un taxi que llego a la casa, era Yesenia la madre de Yalena que se apareció a esa hora pues tenía una mala noticia y quería que su hermana junto a su hija y sus sobrinas la recibieron, toco la puerta y el timbre pero nadie respondía. Yesenia al no encontrar respuesta por parte de Juana, le pareció raro porque además de no contestar el llamado de la puerta, las luces de la sala estaban encendidas, llamo por celular a la policía y estos de inmediato llegaron , de un empujón abrieron la puerta y los criminales intentaron huir por el patio pero fueron apresados por los uniformados. El gran susto fue convertido en tristeza, Yesenia abrazo a su hija y a sus sobrinas les dio la mala noticia, que su abuela había fallecido. Después de la tragedia, las tristes niñas regresaron a casa, se encerraron en su cuarto Sandy saca el álbum familiar que tenía guardado en la mesa de noche, busco las fotos para recordar aquellos momentos felices que habían pasado juntas en casa de la abuela, ellas se echaron a llorar porque recordaron que en las vacaciones pasadas la abuela no sabía qué hacer cuando las vio a todas tres con las barbillas partidas ensangrentadas. Lamentaron su desobediencia, y ya pasada una semana de la muerte de su abuelita. Juana le empaco la ropa a Yalena de nuevo tenía que regresar a casa de su madre, quien también deseaba que su hija regresara a su lado porque desde el funeral no regresaba a su casa con su madre, las primas la despidieron y de nuevo en casa se sentó al lado de su madre, apoyo su cabeza en las piernas de Yesenia y se durmió. Sonó la alarma del día viernes a las 5:30 de la mañana y Yalena despertó, su madre como siempre apurándola para que no se le hiciera tarde para ir al colegio, Yalena se dio cuenta que todo fue un sueño de sus anheladas vacaciones en casa de sus primas. FIN Autora: Mélida Buendía

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