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sábado, 24 de agosto de 2013
EL DÍA DE MI NACIMIENTO
El día de mi nacimiento
Por lo visto tenía que nacer y acabe naciendo en un bosque.
No recuerdo exactamente lo que sentí, quizás un poco de frio o el frio del viento, pero de cualquier modo me pareció que estaba ante algo inusual, y que a lo mejor era que había venido al mundo. Esa era, además; la única seguridad que yo tenía en aquel momento, porque, por no saber, ni siquiera sabía qué clase de animal era. Hacía todo lo posible por mirarme y conocer la verdad , pero los ojos no me respondían : estaba como cegada , como deslumbrada por una sábana blanquísima que alguien me hubiera puesto delante .Ante aquella incertidumbre , no me quedaba otro remedio que recurrir a la imaginación , y eso es lo que , con cierto exceso , hice inmediatamente.
-¿Qué seré?- me pregunté a mi misma-. No hay forma de saberlo en concreto –me respondí-. Pero al menos, no soy un animal cualquiera .De lo contrario, no hubiera venido al mundo sobre un suelo tan mullido y agradable.
Para confirmar mi expresión daba unos pasos a un lado y al otro, y palpaba lo que me encontraba debajo .Y siempre, siempre aquello tan mullido, aquello tan agradable.
-¿De qué será esta blandura?- me pregunté
-Una o dos .O de la alfombra de un palacio, o del césped muy cuidado de un jardín –me respondí-.
Cómo andar me cansaba mucho, me recosté .Mi cuerpo, que en aquel primer momento tenía unos cuarenta kilos, se sintió a gusto inmediatamente, y la hipótesis de la alfombra fue cobrando fuerzas.
Parece persa, además –me dije- O sea, que es seguro que soy animal de palacio.
Pero entonces, la sábana que veía ante mis ojos ya no era tan blanca, si no que tenía unas manchas oscuras en su parte superior parecían árboles, o mejor dicho, las copas de unos cuantos árboles. Al mismo tiempo –pues, por lo visto también el oído se me iba afinando- sentí ruidos de agua y el canto de unos pájaros pues no es tan pequeño el palacio pensé riéndome, tiene sus árboles y sus fuentes. Y yo ¿Qué seré? Uno de esos caballos que son todo elegancia a los que peinan y cepillan todos los días y si no uno de esos gatos de pelaje fino que suele haber en todos los palacios. De cualquier forma no está nada mal.
EL DÍA DE MI NACIMIENTO. Escrito por MARY NELDA
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